El lugar

Las coordenadas geográficas del lugar donde está situada la pirámide de Keops son: 29° 58’ 45" N y 31° 8’ 3” E, o en forma decimal: 29.9792° de latitud Norte y 31.1342° de longitud Este. El juego planteado considera que la intención de los constructores fue situarla exactamente a 30 grados norte, ya que esta situación sobre el planeta conlleva algunas características especiales, una de las cuales es formar un triángulo equilátero junto con el centro de la Tierra y el Polo Norte. Este hecho es debido a que estando 30° al norte del ecuador también está a 60° de distancia (90 – 30) del Polo Norte, y como cada uno de los tres ángulos de un triángulo equilátero mide 60°, resulta evidente que así sea. Otra de estas características es que su distancia al ecuador permite dividir a una circunferencia en doce partes iguales, y su distancia al Polo Norte es la que permite dividirla en seis partes iguales. La desviación en km de los 30° exactos es de unos 2.32 km (algo así como un paseo en línea recta cercano a la media hora). Por otra parte, debido a la excelente nivelación de la plataforma sobre la que está construida, la altura de la pirámide se puede considerar como una prolongación del radio terrestre.

Sus cuatro caras están orientadas a los cuatro puntos cardinales casi con total exactitud; el error es de solo dos o tres minutos de arco, es decir, que la línea recta que une el centro del lado sur de su base con el centro del lado norte prolongada sobre la superficie terrestre, apunta a un sitio que está alejado del Polo Norte geográfico alrededor de unos cinco kilómetros, más o menos lo que podríamos recorrer en un paseo de una hora.

El ángulo de inclinación del eje de rotación de la Tierra da lugar a otra gran coincidencia, comparable a la de la altura de la pirámide respecto a la distancia Tierra-Sol. La menor distancia de la Tierra al Sol (perihelio) es de unos 147.1 millones de kilómetros, mientras que la altura de Keops sería de 146.6 metros, lo que equivale a una escala de nueve órdenes de magnitud (diez elevado a nueve).

Pues sucede que, a mediodía del solsticio de invierno en el hemisferio norte (verano en el sur), los rayos solares caerían casi perpendiculares a la cara sur de la pirámide de Keops cuando la inclinación del eje terrestre fuese la mínima, concretamente con solo 0.3 grados aproximadamente de diferencia sobre la perpendicularidad total (90°), como se puede apreciar en la Figura 4, “Mínimo ángulo de la cara sur con el plano de la eclíptica”, en la que los rayos solares se consideran paralelos al plano de la eclíptica. Dicho con otras palabras, el plano de la cara sur de Keops es casi perpendicular al plano de la eclíptica durante el solsticio de invierno en el hemisferio norte, que es también cuando la Tierra se aproxima a su perihelio (mínima distancia al Sol). En la actualidad el perihelio ocurre en torno al cuatro de enero, pero en otras épocas puede coincidir con el solsticio. Con una inclinación del eje de rotación terrestre de unos 23.4°, actualmente ese ángulo es de 88.4° aproximadamente (90 – 23.4 – 30 + 51.8).

Figura 4. Mínimo ángulo de la cara sur con el plano de la eclíptica

Keops en relación al plano de la eclíptica en el solsticio de invierno (norte)

La inclinación del eje de la tierra varía entre un mínimo de 22.1° y un máximo de 24.5°, siendo la media de 23.3° muy cercana a la inclinación actual, la cual es de unos 23.4° y está en fase decreciente. Este ciclo es bastante largo, de unos 410 siglos, y podría ser que la última vez que el eje terrestre alcanzó su mínima inclinación fuese hace más de 200 siglos. La próxima puede que sea alrededor del año 11 800 de la era actual, dentro de 98 siglos (año mas, año menos).

Es curioso que la pirámide de Keops esté situada casi en el punto cuya distancia al ecuador divide a la circunferencia terrestre en doce partes iguales. Sería como si la circunferencia terrestre estuviese a escala de aquella de doce codos reales a cuyo radio llamamos metro desde finales del siglo XVIII. Pero ¿no serían todos los círculos proporcionales entre sí? Tal vez solo sea cuestión de saber elegir el radio adecuado para una escala determinada. ¿Y si hacemos que el radio de una circunferencia de doce codos reales sea una unidad de medida secreta o mágica? Pues ya es casualidad, mire usted, pero podría ser que a Keops le hubiese tocado una especie de lotería mágica. ¿Cuántos miles de monumentos mágicos y sagrados habrán sido construidos desde la más remota antigüedad hasta nuestros días? Si los que quedan ya nos parecen muchísimos, imaginemos cuántos más se derrumbaron o fueron destruidos. A alguno le tenía que tocar algo de verdadera magia, ¿no? Aunque, como dijimos en el apartado dedicado al codo real, tal vez esa supuesta magia sea consecuencia de la elección del metro en la Francia de finales del siglo XVIII, lo que demostraría una vez más que la magia no existe, sino que en realidad sigue consistiendo en descubrir buenos trucos y saber emplearlos hábilmente.