Intuición

Un escalofrío le recorrió la espalda mientras notaba su nuca traspasada por una mirada de intensidad tal que parecía tender hacia infinito. Se azoró de abajo a arriba, como un dibujo animado cambiando de color, sintiendo, más que adivinando, la salvaje atracción que despertaba en el desconocido que sin duda se hallaba tras ella. Adoptó su expresión más coqueta mientras se alisaba el pelo con la mano, y se giró de repente para cazar infraganti al dueño de esos ojos que la atravesaban. Pero se llevó una inesperada e inmensa decepción porque, sorprendentemente, no vio a nadie que pudiese estar mirándola. Entonces se fijó en el león del zoológico, que meneaba su melenuda cabeza con un gesto que sugería una mezcla de resignación y abatimiento.