hay un vacío inherente al universo solo lleno de tinieblas
y a su luz oscura
también suenan instrumentos mudos de la música táctil
y a su ritmo sordo
flores mortecinas acarician pieles
nubes moribundas lloran como flores
ríos libidinosos juegan como nubes
montes asediados corren como ríos
prados estoicistas sufren como montes
el vórtice desorientado de la nada conquista los confines
y provoca náuseas
no saber desde
no saber dónde
no saber cuándo
los gritos atávicos cobrarán vida y desharán el todo
cada una de sus partes
será de nuevo un todo
los todos que formaron partes son uniexistentes
nada pueden ser fuera de sí mismos
mezcla de universos
individuales
ahora es la tranquila y sosegada
calma de los vientos
calma de los ríos
calma de los mares
silencio
algo nace