¿Cómo describiré tus maravillas?
¿Qué palabras serán las de mi canto?
El fruto cosechado ha sido tanto,
que a la Tierra recubren tus gavillas.
Con el tiempo conviertes en quisquillas
los problemas que ayer daban espanto.
Tus logros constituyen adelanto,
si olvidamos aquello que mancillas.
Te denuesto sintiéndome orgulloso
y esta contradicción también alabo,
pues Ego es el eterno presuntuoso.
Por más que reflexione, siempre acabo
rindiéndome a tu don maravilloso.
Será que eres humana al fin y al cabo.