Absurda letanía oída
de unos labios inconscientes
que no prodigan sus besos
que son puerta de los dientes.
Rumor oscuro que cruza
el mar de los infelices
sembrándoles esperanzas
para abrirles cicatrices.
Quisiera soltar un grito
que azote las lenguas negras
y haga salir a su piel
el rojo de la vergüenza.
Quisiera sembrar un campo
con lágrimas derramadas
y regarlo con saliva
de bocas amordazadas.
Sueño con ver en el mundo
una escogida cosecha
de seres que sepan hablar
con la palabra derecha.